El punto ciego del ojo: viendo más de lo que el ojo puede

A través de nuestra experiencia cotidiana, podemos llegar a pensar que simplemente vemos lo que nuestros ojos recogen y mandan al cerebro. Así pues nos sorprendemos cuando tras mostrarnos lo que se conoce como ilusiones ópticas observamos como nuestro cerebro interpreta en gran medida las señales que le llegan.

En esta ocasión vamos a ir un poco más allá y presentaros lo que en medicina se conoce como el punto ciego del ojo. El ojo humano actúa básicamente como una cámara de fotos, donde la parte frontal del mismo correspondería a la lente de la cámara y la parte posterior del ojo a la película fotosensible donde se captura la imagen.


Esta parte posterior del ojo, conocida como retina, es donde se concentrar las células fotorreceptoras sensibles a los impulsos luminosos y que conectadas al nervio óptico se prolongan hasta el cerebro. Pues bien, la papila óptica, zona que rodea el nervio óptico, no contiene células sensoriales y es lo que se denomina como punto ciego.

Este punto ciego se encuentra en posiciones ligeramente diferentes en cada ojo y es el uso de ambos ojos, junto con la interpretación del cerebro, la que no nos permite percatarnos de él. Sin embargo, y aunque el cerebro siga intentando impedirnoslo, si cerramos o tapamos un ojo podemos llegar a detectar dicho punto ciego, que no es tan pequeño como podamos pensar en primera instancia.

Para localizar tu punto ciego sigue estos sencillos pasos:

  1. Mira la imagen que presentamos a continuación. Como puedes observar, existe una estrella a la izquierda y un punto a la derecha. Ambos de un tamaño nada despreciables.

  2. Tápate con la mano (o cierra) el ojo derecho.

  3. Mira fijamente el punto de la derecha con el ojo izquierdo (que es el que te queda sin tapar). Con tu visión periférica deberías ser capaz de ver la estrella de la izquierda.

  4. Sin dejar de mirar fijamente el punto de la derecha con tu ojo izquierdo, ves acercandote poco a poco a la pantalla. Cuando esté a unos 25 ó 30 centímetros de la pantalla... dejarás de ver la estrella!




Así pues, tal y como puedes observar, posees un gran punto ciego en tu ojo, o al menos tan grande como la estrella que te presentamos. Y lo más curioso de todo, aún cuando dejas de ver la estrella, sigues sin llegar a ver el punto ciego como tal, ya que el cerebro hace lo imposible para evitarlo.